miércoles, 10 de octubre de 2012

Rosa

La virgen, la rosa y la radio portátil... Retrato semioscuro con matices de blancos luminosos cerca de sus pupilas. El catre frío desde su rigidez metálica, casi como sus esperanzas de felicidad. Los tonos de rosa aniñándolo todo, casi como una burla a su vejez cada vez más nitida, mas arrugadamente visible y demostrada en sus mecanismos. Los quejidos la abrigan junto al puyo catamarqueño de alpaca. Los dolores la aquejan y el estómago le suena tímido como esos rezos que cantaba todas las noches. Su memoria fallaba en ubicación temporal, pero recordaba anécdotas de niña. Esas medias bordó...

jueves, 4 de octubre de 2012

octubre y sus cositas.

La parodia empezaba con el violeta en la sonrisa por dos copas de tinto en el fauyer del teatro. A esa altura no recuerdo bien si ya era sueño o si seguía siendo parte de lo que usualmente deliberamos real. Puesto que el punto de inflexión entre esos dos estados es irreconocible, nos sumergiremos de lleno en el sueño y mezclaremos en la paleta para pintar con destellitos de realidad. El teatro estaba ahí presente, pero no se trataba del edificio que siempre se nos presenta en la cabeza cuando nos dicen "teatro". El teatro era el salón comedor de la casa de mi infancia. Quizás un poco distorcionado en proporciones y con cierta asimetría arquitectónica que los sueños y las sustancias le brindan a la mente. El público intuyo que eran familiares y amigos. Mis mas cercanos estaban compartiendo sillón conmigo. Ese sillón para tres, marrón; el de mis primeras experiencias sexuales. Y sentados ahí,en constante expectativa, mi hermano de sangre, mi hermano por elección, mi confidente sentada en el apoya brazo (siempre transgresora en elección de asientos), la muchacha payasa, y creo que la tortolita tambien, sonriente. De fondo en una mesa que bien podía ser parte del escenario, oculta en la oscuridad con la sombra de una señora que no paraba de comer de un plato hondo eterno. Por fin empezó la obra con luces intermitentes de colores tanto menos extravagantes que la protagonista. Se paseaba en tules multicromáticos y varios dijeron "not bad!". Era pura simpatía la muchacha, esbelta, de cuerpo particular. Actúa mal! La payasa reprochaba y yo asentía. Canta mal! Decia uno de mis hermanos y yo asentía. Creo que seguía siendo todo parte del sueño porque la confidente aplaudía feliz. Y asi es como quiero verla en la realidad. Los bailarines que no gozaban de protagonismo y ni siquiera de luz, se chocaban entre ellos atolondrados e impedidos por múltiples músculos y pocas neuronas. La actriz no dejaba de sonreir. Un celular sonaba y uno de mis hermanos se volvía loco por saber de donde venía el ruido. Del pasillito, creo! Donde está la rejita. Que sacaba la cabeza el perro, viste? La sombra de la señora seguía comiendo y cuando podía dejar de ver a la rubia del escenario, me detenía en ella con ternura. En uno de los actos la muchacha rubia me toma de la mano y me guiña el ojo. Como en un pacto silencioso y no se porque creo yo que vengativo, parece sugerirme algo. Pongo cara de entendido y sigo comiendo nachos con queso que nos ibamos pasando con cuidado de no volcarnos. Cuando la gente que estaba parada en el oscurísimo living empezó a impacientarse por la conclusión de una obra desprolija y sin sentido, todo se frenó. El final acechaba y las luces inundaron el salón. Las cortinas y persianas se abrieron y era una luz de domingo a las 17. La señora dejó de deglutir ese alimento espeso, que parece ser que eran penas. Fui a abrazarla y con su cara arrugado me dijo cuánto me quería. Aunque tambien me dijo ingrato! La función seguía con la hermosa bailarina arropada de un vestido de tela brillante y mas tules, todos en tonos de violeta. Estabas dispuestas las capas de telas de una forma que la hacían parecer dentro de una carpa. Un retazo descocido le caía en el entrecejo y resoplaba con disimulo para sacarselo de encima. Lo último que dijo la inagotable actriz fue "cumbia si, trabajo no". Y todos terminamos bailando cumbia en el salón comedor living de la casa de mi infancia.

domingo, 30 de septiembre de 2012

corta existencia del Mesías

Sucedió una tarde de Setiembre (que feo suena) que nació un Mesías. El muchacho éste iba a ser el salvador de este mundo tan contrariado y perverso. El Mesías tenía su tez oscura y le gustaba vestir ropa deportiva y zapatillas con resortes. Un mal día un viejo facho que sentía que era un salvador social salió a matar "negros" para hacer justicia y reordenamiento. El Mesías cayó muerto en Villa Urquiza por tres balazos en la espalda del arma del viejo facho.

Carta a una Blancuspia

Querida vos! Tanto tiempo y yo sin verte ni a vos ni a mi. Como te habrás dado cuenta me he rodeado de nuestra mas temida mediocridad. Debes notarlo en los últimos escritos, en especial en el publicado en Blue mention, la revista semanal. Yo noto que si lo notaste, puesto que tus críticas por carta ya no me llegan. Me hacían tan bien como acariciarte el lomo, mi pequeña Blancuspia! Claro, igual, está la otra posibilidad que barajé. La de la posible extinción en tu pueblito (algo parecido a Constantinopla si mal no recuerdo) de la raza postal, carteros como les dicen. Desearía algún día nos hagamos un tiempo de nuestras vidas de grises y signos pesos, y nos cedamos nuestra mutua compañía, como para discutir temas ignotos con ese estilo tan peculiar de no decirnos las cosas del todo claras, y por qué no desafiarnos en algún juego de esos que nadie conoce. Por mi parte todo bien, por parte de los demás no tanto. Ellos son el problema, no yo. Acá terminando un celeste, si, aclaré mi tabaco porque en estos instantes algo fuerte haría de mi una bomba de tiempo. De música hablaremos de frente. Espero algún café con humo y tu sonrisa en la blanca constelación. Con cariño... Este.

sábado, 29 de septiembre de 2012

sus defectos

Citar por citar defectos, nomás, ahí empecé la lista que no terminaría hasta que morí; no tener pasión, no saber decir no, falta de inventiva, falta de decisión, falta de iniciativa, mentir mal, exagerar, no dar la cara, no ir de frente, hablar sin saber, reincidir, alardear, esperar, esquivar, buscar, hacerme daño y por sobre todo no dejarse llevar por mi acoso mental...

Descarga

Astor se secaba las lágrimas y se preguntaba cómo puede estar sufriendo tanto por una mujer que sólo buscaba lo que el le enseñó a buscar; su felicidad individual. Entonces el flagelo de Astor era mucho mas sano que esos cócteles que le ofrecían sus vecinos nuevos. Era un témpano corredor y la meta era la hogera. Necesitaba destruirse y matar. Y si era a el mejor. Llamó a su confidente y le mostró los dientes mediante el tubo del teléfono; dientes rabia, dientes traición, dientes pena, dientes de no soy nada y me doy cuenta. La confidente ayuda, mas no cura. Colgaron y la idea era no colgarse. Tranquilo estaba Astor en saber que su sufrimiento duraría mucho mas. No tendría nunca las hagallas de sacarse la vida, salvo cuando no la valorara mas que otra, como cuando uno tiene un hijo. Astor quería un hijo para suicidarse. No! Astor quería una mujer que no lo quiera por bueno, ni por lindo. Se cansó de eso! Quería ser de esos hijos de puta machistas, maltratadores y con dos dedos de frente. Ahi si tendria a la que quisiera. Ese pensamiento le duró dos minutos y se puso a escribir basura. La única en besar sus labios hoy era la colilla de su cigarrito bajonero.

viernes, 28 de septiembre de 2012

cancioncilla a revisar

Prefiero que te guste su normalidad Atroz, antes de acostumbrarte a mi locura. Estimo que no entiendas mi inconstancia en el amor, y que tu gran paciencia cambie todo lo que tengas para dar. Aunque confundas emisario. El recibir tu amor es menos de lo que andaba buscando! _ Prefiero que te quedes en el molde secular, antes de acostumbrarte a mis salidas. Estimo tu paciencia y tu forma de cambiar, y como actuas de bien y a la vez mal porque lo sabes muy bien. Porque actuaste para el carajo. El recibir tu amor es menos de lo que ando mereciendo.